Para muchos, el canadiense Gilles Villeneuve fue uno de los pilotos más bravos, tenaces de la historia de la Fórmula Uno. Para otros, no hubo otro como él en cuanto a la entrega en cada Gran Premio, más allá de los números y las victorias. Por eso, hoy Ferrari lo homenajeó en su pista de Fiorano, Italia, al cumplirse 30 años de su muerte en plena competencia en Bélgica.
Fue en la pista de Maranello, Italia. Allí, su hijo Jacques, campeón de 1997, manejó una Ferrari 312 T4 usada por su padre, quien murió tras accidentarse en los ensayos para el Gran Premio de Bélgica de 1982.
El homenaje fue muy especial: el ex campeón canadiense Jacques Villeneuve, hijo de Gilles, manejó la Ferrari 312 T4 de su padre en la pista de Fiorano, en Maranello.
Villeneuve padre murió el 8 de mayo de 1982 en un accidente durante la clasificación para el Gran Premio de Bélgica en el circuito de Zolder. Considerado como el "último gran piloto" por el tetracampeón mundial francés Alain Prost, se ganó el apodo del "Aviador" por su temeraria maneja de manejar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario