viernes, 4 de mayo de 2012

AGUSTIN JULIO Y LEIDER PRECIADO SE DESPIDEN DEL FUTBOL ESTE SABADO EN BOGOTA

Léider Preciado, el tumaqueño, debía echarse agua. Y Agustín Julio, el cartagenero, un aceite de almendras barato. Hace 22 años, cuando llegaron por primera vez a Bogotá, el frío les resecaba la piel. El primero permanecía sin buzo y el segundo andaba con unas chancletas (“de esas de costeño corroncho”, dice Julio) que arrastraba por el barrio Villa Granada. En ese barrio eran vecinos (los separaban dos casas). “Comíamos juntos. Algunas veces en mi hogar porque yo le decía que la nevera de él parecía una pileta: pura agua y luz. Nunca tenía nada. Nos tocó pasar momentos duros y por eso valoramos lo que hemos hecho”, explica Julio, de 37 años. Los dos tienen una historia similar en el deporte: se formaron en el Cóndor de la Primera B, cuando antes pertenecía a Santa Fe, y ambos se iban en buseta hasta el barrio Florida a los entrenamientos. A veces a pie. En el club albirrojo debutaron como profesionales y allí dejaron su huella: Léider se convirtió en el segundo goleador histórico del club y Julio se volvió un baluarte del arco en los últimos tiempos. Además, los dos integraron la selección de Colombia en diferentes etapas. “Cuando Léider volvió del Mundial de Francia (1998), donde había anotado el gol contra Túnez, nosotros lo recibimos en su casa con el salsero Tito Rojas. Él sólo lloraba. Bueno, siempre lo hace”, recuerda Julio.

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