Lanús perdía 1-0 con Vasco pero lo dio vuelta con goles de Pavone y Teo Gutiérrez, cuando faltan 12 minutos para el final. En los penales falló Silvio Romero y el equipo brasileño ganó 5-4. Dolor en el Sur.
Se esforzó. La peleó hasta el final.
Su hinchada le reconoció la impronta puesta en el partido. Pero, mediante la definición por los penales, esa pena, injusta en algunas instancias, Lanús se despidió de la Libertadores al caer por 5-4, luego de haber salido 2-1 en los noventa reglamentarios.
El primer tiempo fue cuesta arriba para el dueño de casa, que debían levantar el 1-2 de la ida. Con un planteo incómodo, cortando los circuitos de juego y atacando cuanto tenía la oportunidad, los cariocas complicaron en demasía. Y, cuando tuvieron el control del balón, lo hicieron mejor que los de Schurrer. Cuando promediaban 20 minutos, Nilton aprovechó una pelota que quedó muerta en tres cuartos de cancha y sacó un disparo inapelable, imposible de sacar para Marchesín, que se había chocado con Velázquez en la jugada previa.
En la segunda mitad, Lanús cambió su imagen.Siguió buscando, aunque sin tener la puntada exacta para poder aumentar. Se la jugó, metiendo en cancha a Romero y Teo Gutiérrez. Y el colombiano dio vuelta la historia con el 2-1. Faltaba otro para cerrar todo. El equipo de Schurrer sintió el esfuerzo y no pudo llegar al tercero. La intención la tuvo.

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